Esto es solo un ejemplo de cómo ciertos alimentos influyen de manera directa en el rendimiento de nuestra clase de fitness. Y es que saber qué tomar antes, durante y después de una sesión de fitness puede ayudarnos a sacar el máximo partido a la práctica deportiva. Ponemos otros ejemplos: las proteínas ayudan a cicatrizar roturas musculares y a aumentar el tamaño de nuestros músculos; el Omega 3 activa la circulación sanguínea; el potasio y el magnesio de los frutos secos nos ayudan a relajar el músculo, y los carbohidratos reponen los depósitos de energía muscular.

Las claves de la dieta que potencia tu práctica deportiva.

Porque fitness y nutrición siempre deben ir de la mano, aunque, tal y como nos cuentan Cañadas y Calderón, “antes de no hacer nada es preferible hacer al menos una de las dos cosas, ya sea cuidar la alimentación o hacer ejercicio. El problema de comer mal es que, aunque hagamos deporte, podemos sufrir problemas de colesterol o triglicéridos, aunque estemos bien de peso. Lo mismo pasa con la alimentación, si la cuidamos pero no hacemos deporte podemos sufrir hipotonía muscular, flacidez, baja autoestima, acumular estrés…”.